Una Española Reparte Sonrisas Y Felicidad Por Londres

Escrito por Jonay Suárez, director de Marketing en Wibbu.

Alguien llega con una bicicleta, la aparca al lado de un árbol y se dirige hacia nosotros sonriendo, irradiando esa luz que falta en un día nublado. Sí, es ella. Nos dejamos ver con Nerea en una cafetería en el barrio de Shoreditch. El plan era hacerle unas cuantas preguntas sobre cómo aprendió inglés. Pero Nerea no habla de eso. Nerea habla de la capacidad humana de superación y de cómo las personas pueden conseguir sus sueños.

Nerea, cuéntanos, ¿cuánto tiempo llevas en Londres y por qué viniste?

Llevo por aquí 6 años.

Vine para mejorar el inglés y, sobretodo, entenderlo más. Yo había hecho un Erasmus en Polonia pero todavía me costaba entender el inglés, sobre todo a los ingleses.

También me decanté por Londres porque trabajaba como modelo en España y Londres es una de las ciudades para la moda por excelencia.

¿Qué hacías en España?

En España trabajé en Citibank durante 3 meses. Ahí fue cuando me di cuenta de que trabajar en un banco no era mi sueño y empecé a plantearme el venir a Londres.

¿Hablabas inglés cuando llegaste a Londres?

Sí, hablaba algo. Yo diría que tenía un nivel intermedio. Pero lo que más me costaba era entender. Me faltaba mucho perfeccionar y sobre todo entender otros acentos.

¿Qué dificultades encontraste cuando llegaste?

Lo que me pasaba muchas veces era que, cuando iba a ver pisos para alquilar, llamaba para que me dieran las direcciones y no los entendía. Me explicaban las direcciones y no era capaz de encontrar las casas. Pasé muchas horas caminando bajo la lluvia intentado encontrarlas sin tener suerte.

También, una vez fui a un casting para un video de música donde creí que buscaban a chicas o modelos para bailar. Cuando me tocó mi turno me preguntaron, «¿qué canción te has preparado?». Yo les dije… «¿a qué se refieren?» Y me dijeron, «sí, sí, claro, estamos buscando cantantes». Yo les dije que venía para hacer de modelo pero que si querían que cantara, yo cantaba. No tenía ni idea de cantar, pero no iba a perder aquella oportunidad. Fui valiente y lo intenté. Como no me sabía ninguna canción, cogí mi móvil, busqué una canción de un grupo español y empecé a cantar en español. ¡Lo mejor de todo es que al final me seleccionaron!

Y todo esto fue por un malentendido. Supongo que cuando me llamaron me dijeron que era un casting para cantantes, pero como no entendí, pues les dije que sí.

El poder del inglés
 

¿Qué hiciste para mejorar el inglés?

Lo primero que hice fue presentarme a las pruebas del First Certificate para aprender bien la gramática. Y luego hice cosas que me gustaban. Por ejemplo, empecé a escribir un blog en inglés y grabar vídeos. Me esforcé en hacer cosas que me interesaban en inglés, cosas que me gustaban. Eso me sirvió mucho.

Sabemos que trabajaste en una gran empresa de inversión en Londres, ¿cómo conseguiste el trabajo?

¡Por casualidades de la vida! Un día de lluvia iba por London Bridge y empecé a hablar con un hombre del tiempo tan horrible que hacía. Y el hombre empezó a hacerme las típicas preguntas: qué hacía por allí, de dónde era, etc. Y en una de estas, me dijo que quizás podía trabajar en su empresa.

Me propuso ir a tomar un café para hablar de ello. En un principio me pareció muy extraño. Pero como eran las cinco de la tarde y era solo ir a tomar un café, acepté. Había algo en aquel hombre y en aquella situación que me generaba confianza. Muchas veces las cosas pasan y los milagros ocurren también, y creí que aquella vez era una de esas veces.

Cuando llegamos a la cafetería, el hombre empezó a describirme el trabajo: iba a trabajar en una gran empresa financiera, tenía que viajar por todo el mundo, con un buen sueldo, etc. Luego me dio su tarjeta y me dijo que le echara un vistazo a la web, y si le interesaba lo que ellos hacían, que le enviara mi currículum.

Para mi sorpresa, cuando miré la web, vi que era la segunda empresa más grande del mundo de inversiones financieras. Le mandé el currículum sobre la marcha y me llamaron para ir a hacer las entrevistas. Después de tres entrevistas me cogieron para el puesto.

Recuerdo que cuando llegué a las oficinas, con más de 300 trabajadores, todos ingleses, me pregunté, «¿qué hago yo aquí?» ¡Yo no sabía de nada! Pero les dije que yo aprendía rápido y que ellos lo verían. Me dieron tres meses de prueba y luego me hicieron un contrato permanente.

Siempre le digo a la gente que hay que ponerse una fecha para conseguir las cosas y que abran los ojos en todos los sitios, porque de cualquier lugar pueden salir oportunidades. Hay que creer que las cosas maravillosas pasan. Como me pasó a mi.

“Hay que ponerse una fecha para conseguir las cosas y que abrir los ojos en todos los sitios, porque de cualquier lugar pueden salir oportunidades”.

¿Y de ahí cómo surgió la idea de montar tu empresa?

Muy a menudo tenía que ir a cenar con clientes de la empresa financiera. Y algunos de ellos solo hablaban de bancos, política o ¡no decían nada! Había gente callada y, como yo tenía mucho interés por la psicología humana y leía bastante sobre coaching, empecé a hacerle preguntas sobre sus problemas e intentar buscarles soluciones. ¡Tenía que hacerles hablar!

Intentaba ayudarles, hacerles coaching sin que se dieran cuenta. De repente, las cenas aburridas pasaron a ser algo que me encantaba porque era hacer coaching. Hasta que llegó el momento en el que me di cuenta de que aquello era lo que quería hacer y lo dejé todo.

Quería inspirar a personas en el mundo, contribuir y compartir lo que sabía. Quería asegurarme de que las personas se despiertan todos los días inspiradas, con una misión y que tengan su vida alineada con lo que es importante para ellos.

Al final, tras intentar otros proyectos, decidí montar mi propia empresa de coaching, eventos y cursos, The Happy World Company, y creé la iniciativa Smiles For The world (nos dedicamos a repartir sonrisas por el mundo).

el poder del inglés
 

¿Qué ventajas tiene para ti el ser emprendedora?

El tener la libertad de hacer lo que realmente me gusta y la satisfacción de crear un proyecto mío, algo que aporte al mundo y que ha sido creado por mi.

No creo que el ser humano sea una máquina que tenga que ir a trabajar de lunes a viernes de nueve a cinco. No creo en eso porque hay días en los que no quieres ir a trabajar, días en los que tu cuerpo te pide quedarte en casa sin hacer nada, y esto es natural. Forma parte del ser humano. Y ser emprendedor, aunque dependiendo de la fase en la que se encuentre tu empresa, te permite hacer eso, ser más natural, escuchar más a tu cuerpo y a tu mente.

También, como emprendedor, creo que puedes contribuir más en el mundo y ayudar a las personas que tienes a tu alrededor. Mucho más que trabajando para otros.

“Como emprendedor puedes contribuir más en el mundo y ayudar a las personas que tienes a tu alrededor”.

¿Cómo has encontrado la acogida de los ingleses a todo el movimiento que has creado con tu empresa e iniciativa?

Muy bien. Diría que muchos de los que acuden a los cursos y a las sesiones de coaching son ingleses. Creo que los ingleses ven en mi aquello que muchos de ellos quieren lograr; el ser más sociables, ver las cosas de una forma positiva, etc.

Yo les ayudo a ser más seguros, más abiertos, a mejorar sus habilidades de comunicación, etc. Que una española que no es nativa inglesa ayude a ingleses a comunicarse es un poco paradójico. Pero ahí está el reto. Para mi es un reto personal que disfruto mucho.

¿Cuál es tu secreto para mantener una actitud positiva?

El secreto es ser responsable de tu estado de ánimo, de tu vida, de tu carrera. Tendemos a esperar a que el mundo nos regale cosas, que alguien venga a rescatarnos.

Siempre puedes hacer algo para cambiar tu vida. Si estás en un trabajo que no te gusta, estás ahí porque tú mismo te has puesto en esa situación. Hay formas de cambiar las cosas.

En lugar de decir “no sé cómo hacerlo, cómo cambiar las cosas”, es mejor decir, “voy a aprender a hacerlo”. Cuando tomas responsabilidad de tu vida, te interesas y empiezas a buscar soluciones te das cuenta de que las hay para todo.

Lo que pasa cuando te haces responsable es que en lugar de esperar a que venga alguien a alegrarte el día, tú te dedicas a alegrarle el día a otro. Y entonces las cosas cambian.

“Cuando te haces responsable de tu vida, en lugar de esperar a que vengan a alegrarte el día, tú te dedicas a alegrarle el día a otros”.

¿Qué le dirías a alguien que piensa que su nivel de inglés no es bueno y que nunca llegará a aprenderlo?

A mi el inglés no me interesaba mucho y tampoco sabía para que lo necesitaba. Mi madre me ayudaba (por no decir que me hacía los deberes) porque no me gustaba nada y no le encontraba sentido al idioma.

Pero todo cambió después de la primera vez que vine a Inglaterra a un curso intensivo de tres semanas. Ahí me di cuenta de que con el inglés podía hablar con todas las personas del mundo. Y como me interesaba todo lo relacionado con las personas, pensé que el inglés me iba a abrir puertas. Y lo más importante ya no era el inglés, que iba a pasar a un segundo plano, lo importante era las opciones y oportunidades que me iban a surgir gracias al inglés y ¡el poder comunicarme con cualquier persona de mundo, del mundo!

Para alguien que no cree que el inglés es lo suyo, lo primero que tiene que hacer es encontrar una motivación para aprender el idioma.

Hay que buscar una motivación fuerte. Un motor. Ya cuando encuentras la solución, las excusas empiezan a caer, a morir. Ya no existen porque pones toda tu energía en buscar la solución.

“Cuando hablas inglés tu realidad cambia, el mundo, de repente, es tuyo, no hay fronteras, puedes ir a cualquier parte y ser entendido, hablar con otros y hacer cosas por los demás. Y eso es muy poderoso”.