El Mundo Necesita Más Jugadores De Videojuegos

‘La culpa de tanta violencia en los niños y adolescentes es de los videojuegos’, dicen algunos padres. Los médicos también consideran que el uso excesivo de los videojuegos y una dieta no equilibrada contribuyen al fomento de la obesidad infantil.

Esto es preocupante si, por ejemplo, tenemos en cuenta que un 97% de los niños y adolescentes americanos juegan a videojuegos al menos una hora al día.

Aunque es cierto que el uso prolongado de algunos videojuegos no es recomendable, lo cierto es que no todos los videojuegos son iguales.

En los últimos ocho años, con la irrupción de los smartphones y el incremento de popularidad de plataformas como Steam, la naturaleza de los videojuegos también ha cambiado. Se han adaptado más a las necesidades de los jugadores. Ofrecen experiencias que van más allá del simple entretenimiento.

La gran mayoría de los estudios que se hicieron en el pasado se centraban en los aspectos negativos de los videojuegos.

También, muchos de ellos analizaban únicamente uno o dos tipos de videojuegos. Es como afirmar que el deporte es malo para la salud si solo analizamos las secuelas de los golpes recibidos en el boxeo o las heridas en las caídas del ciclismo.

Efectos positivos de los videojuegos en cuatro aspectos

No todos los géneros de videojuegos son iguales. Y por supuesto, dentro de cada género, hay ventajas y desventajas.

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El estudio ‘The benefits of playing video games’ publicado por la prestigiosa Asociación Americana de Psicología, se centra en demostrar los efectos positivos de jugar a los videojuegos en cuatro aspectos:

Beneficio cognitivo:

Jugar a videojuegos mejora las habilidades cognitivas. Es decir, todas las habilidades que tiene nuestro cerebro para funcionar y trabajar con la información que adquirimos, como puede ser la memoria, la capacidad de atención, la comprensión o el razonamiento.

Un estudio reciente concluyó que las mejoras dadas en la inteligencia espacial y visual después de jugar a juegos de disparos son iguales a las que se dan tras hacer cursos destinados a mejorar estas habilidades.

El mismo estudio añade que estas habilidades (espacial y visual) se pueden entrenar de una forma rápida a través de los videojuegos. Además, las habilidades adquiridas funcionan fuera del contexto del videojuego también.

También, con los videojuegos podemos mejorar las habilidades para resolver problemas (Prensky, 2012). Los juegos de lógica no son los únicos que entrenan estas habilidades. De hecho, la gran mayoría de los videojuegos entrenan estas habilidades.

¿Cómo?

La tendencia actual por parte de los desarrolladores de videojuegos es ofrecer una experiencia abierta, única y de descubrimiento. Como lo que puedes encontrar al jugar a nuestro videojuego para aprender inglés, Ruby Rei.

Para ello se prescinde de las instrucciones y se deja que el jugador encuentre la solución basándose en la lógica y las experiencias con otros juegos. Este tipo de retos fomenta el aprendizaje práctico a base de ensayo-error.

beneficios de los videojuegos para el mundo

Además, otro estudio que evaluó la relación entre jugar a juegos estratégicos, la habilidad para resolver problemas y las notas académicas (Adachi & Willoughby, 2013), demuestra que los estudiantes que jugaban a juegos estratégicos de carreras o de luchas, resolvían mejor los problemas y obtenían mejores notas.

Pero, ¿qué ocurre en nuestro cerebro cuando jugamos a los videojuegos?

Kühn y Gallinat (2013) publicaron un artículo de investigación en la revista Molecular Psychiatry donde explican los cambios que suceden tras jugar a videojuegos. Para hacer la investigación, exploraron con resonancia magnética a 62 varones que jugaron al juego ‘Super Mario 64’ durante dos meses, 30 minutos al día.

¿Qué ocurrió?

Que todos los participantes aumentaron el volumen de materia gris en varias estructuras cerebrales. Específicamente en las estructuras encargadas de la atención visual y el procesamiento de la información espacial necesaria.

Beneficio motivacional:

Según Dweck (Dweck y Molden, 2005) los niños desarrollan una creencia de su capacidad intelectual en función de cómo se les han motivado.

Por ejemplo, aquellos niños a los que le premian su inteligencia (¡eres muy inteligente!), creerán que su inteligencia es algo innato y rígido. Una cualidad que es fija y no podrá mejorarse. Si naces siendo listo, tendrás más ventajas que aquellos que no han nacido con “tus cualidades”.

Sin embargo, aquellos niños a los que le premian su esfuerzo (¡has puesto mucho interés y esfuerzo en hacer ese puzzle!), creen que su inteligencia es algo que se puede moldear, entrenar y mejorar.

Los videojuegos, con sus sistemas de puntuación, premios y logros a base del esfuerzo, ayudan a mejorar la percepción de inteligencia. Además, el jugador sabe que a medida que avanza de nivel, la dificultad aumenta y, al lograr pasar los niveles, la percepción de su inteligencia aumenta.

El beneficio de los videojuegos para el mundo

Pero además, los juegos (sobre todo los que incluyen fases) fomentan la capacidad de sacrificio, la persistencia y la tenacidad. Capacidades que el jugador puede utilizar en un contexto fuera del juego.

Beneficios emocionales:

Según la teoría de usos y gratificaciones, todas las personas tenemos necesidades (pirámide de Maslow) que satisfacemos de distintas maneras, siendo una de ellas a través del consumo de medios de comunicación. Y una de las principales razones por las cuales las personas consumimos medios de comunicación es para controlar nuestro estado de ánimo.

De la misma forma que consumimos medios de comunicación, varios estudios sugieren que jugar a videojuegos de lógica o puzzles – juegos accesibles y fáciles de usar -, como Candy Crush o Ruby Rei, pueden mejorar el estado de ánimo, promover la relajación y disminuir la ansiedad.

Según Jane McGonigal en su libro Reality is broken, jugar a videojuegos nos hace más felices, más creativos, más resilientes y mejores para liderar acciones que mejoren el mundo.

Pero también, Jane sugiere que no todos los videojuegos son iguales. Ella matiza que hay que tener en cuenta los siguientes aspectos para maximizar el beneficio de los videojuegos:

      – No jugar más de 21 horas a la semana.
      – Jugar con amigos o familiares es mejor que jugar solo o con extraños.
      – Jugar en compañía de amigos o familiares es más recomendable que hacerlo online.
      – Jugar en modo cooperación aporta más beneficios que jugar en modo competitivo.
      – Los videojuegos que estimulan la creatividad aportan más impactos positivos.

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Beneficios sociales:

La creencia popular es que las personas que juegan a videojuegos tienden a ser antisociales y a aislarse en sus propios mundos. Esto es un concepto que puede responder con el jugador de antaño, el jugador que jugaba a los juegos que se crearon en los 90. El jugador que permanecía horas y horas solo en su cuarto, a oscuras, jugando con el videojuego y sin hablar con nadie.

Pero el concepto del jugador actual es muy distinto. Según las estadísticas, más de un 70% de los jugadores juegan con amigos, de forma cooperativa o competitiva.

Por ejemplo, Farmville, uno de los juegos sociales con más éxito en Facebook, llegó a tener hasta cinco millones de usuarios al día en 2010. World of Warcraft, otro juego multijugador, ha llegado a tener hasta 12 millones de usuarios recurrentes.

Pero, ¿dónde está el beneficio social aquí?

En estas comunidades virtuales, los jugadores tienen que tomar decisiones como en quién confiar, a quién rechazar, y cómo liderar un grupo. Es decir, desarrollar habilidades sociales dentro de un contexto que pueden ser aplicadas fuera del mundo de los videojuegos.

Y esto sin tener en cuenta las habilidades de apoyo, colaboración y ayuda que se crean. Además, los efectos de desarrollar estas habilidades perduran en el tiempo.

Se ha demostrado que niños que jugaron a juegos de cooperación antes de empezar el curso, luego, durante el curso, se mostraron más predispuestos a ayudar a sus compañeros.

Cuando jugamos a videojuegos damos lo mejor de nosotros. Nos sentimos inspirados, persistimos ante los obstáculos y buscamos soluciones. Fallar no es algo que nos entristece, es algo que nos da poder para seguir adelante e intentarlo con otra estrategia más tarde. Nos sentimos con más capacidad de lucha. Pero esto no ocurre en la vida real.

Ante los problemas, en la vida real, nos sentimos ansiosos, tristes, deprimidos.

Pero ¿cómo se puede extrapolar las emociones que tenemos cuando jugamos a videojuegos en la vida real?

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En los videojuegos todos tenemos un objetivo. Todos formamos parte de la misión, todas las personas contribuyen y siente la necesidad de colaborar. Todos confían en los otros.

Además, en los videojuegos recibimos valoraciones positivas continuamente. En la vida no. Nadie te da cinco puntos por leer este artículo, ni subes de nivel de inteligencia por haberlo acabado. Los premios en la vida real no suceden con tanta frecuencia como en los videojuegos.

Necesitamos más gamers para construir un mundo mejor

Hay más de 500 millones de personas en el mundo jugando al menos una hora cada día. Personas que están desarrollando unas habilidades determinadas. Según Jane McGonigal, estas personas aportan y aportarán mucho en el desarrollo de las sociedades modernas.

¿Por qué?

Porque pasan horas entrenando unas habilidades muy útiles para la mejora del mundo. Porque dedican horas a desarrollar las siguientes habilidades:

– Positivismo urgente:

        es decir, tener la sensación inmediata de que ante un obstáculo, tienen muchas opciones de superarlos y triunfar. Creer en ello e intentarlo. Intentarlo en ese momento, en cuanto el obstáculo se le presenta.

– Fábrica social:

        al jugar con otras personas, están ampliando sus círculos de amistades y desarrollando habilidades sociales a otros niveles.

– Motivación feliz:

        cuando jugamos a videojuegos, lo hacemos felices, pasamos horas delante de una pantalla sin sentirlo como una actividad tediosa. Los jugadores siempre tienen disposición para trabajar duro.

– Significado épico:

      los jugadores se involucran en un juego por el significado que tiene. Por lo que supone, por el reto y las consecuencias que tienen en su vida. Salvar un mundo en peligro tiene un gran significado para cualquier persona, ya sea en el mundo real o virtual.

Sabemos que también hay algunas desventajas en el uso de los videojuegos. Pero quizás ha llegado el momento de aparcar nuestros límites. El momento de pensar en las ventajas más que en las desventajas. El momento de creer más en el cambio positivo que los videojuegos pueden originar en la sociedad.

Escrito por Jonay Suárez, director de Marketing en Wibbu.